Quizás hayas probado ya marketplaces como Amazon, eBay o Etsy, pero quieres crecer, expandirte, tener más control… Para ello, una de las mejores opciones es abrir un ecommerce independiente, dedicado a tus productos y con el que puedes hacer crecer tu marca.

Crear tu propia tienda web es un gran paso para fortalecer tu marca. Sí, créetelo, es tu marca. Si trabajas en ella y le dedicas tiempo y esfuerzo, estarás dando el primer pasmo para que tu afición se convierta en una forma de vida.

Sin embargo, al dejar de vender únicamente en un marketplace y montar tu propia tienda, surgen los primeros problemas. Cómo les dés respuesta marcará si tienes éxito o no en el mundo del ecommerce.

A continuación te damos varios consejos para que esta “transición” sea lo más sencilla posible:

Aplica las normas del marketplace a tu ecommerce

Tanto si vendes en un marketplace como si tienes un ecommerce independiente, existen numerosas similitudes y normas que debes seguir.

Identifica a tu cliente: Quién es, qué quiere y dónde está

Necesitas saber cómo es tu cliente ideal. La mejor forma de llegar a él es investigar en qué invierte su tiempo cuando utiliza Internet y mostrarle tu producto en ese momento. Hay infinidad de formas de descubrir dónde están nuestros clientes y cómo llegar a ellos. Las redes sociales pueden ser una buena herramienta para conseguirlo, pero también puedes investigar a tu competencia, analizar estudios de mercado, hacer encuestas…

Tu marca: La libertad de que decidas quién eres

Los marketplaces nos permiten un nivel limitado de expresión de marca. Si vendemos, por ejemplo, en Amazon, el usuario final verá siempre el logo de Amazon antes que el nuestro. Así que, sí, podremos estar vendiendo cientos de productos, pero el reconocimiento de nuestra marca estará muy limitado por la fuerza de la marca del marketplace.

Al tener nuestro propio ecommerce, podremos desarrollar nuestra marca mucho más allá de un nombre y un logo. Los mensajes, el diseño de nuestra web… Todo será 100 % nuestro y los clientes aprenderán a diferenciarlo y a diferenciarte frente a la competencia.

Porque no nos engañemos: Al final, una marca potente no es un tema de “ego”. Los clientes van a buscar las marcas en las que confían, y siempre preferirán una empresa conocida a una de la que nunca han oído hablar.

Competencia: identifica a tus rivales

Debes tener identificados y monitorizados a tus competidores y lo que hacen. Los marketplaces te sitúan codo con codo con la competencia. Tener tu propia página web te da mucho más espacio para ser tú mismo, pero, de todos modos, tendrás que destacar en algo.

Diferenciarse es la clave, y lo que hace que tu ecommerce sea diferente puede estar en los productos que vendes, en tu marca, en los servicios de entrega y de envío o en el servicio al cliente.

No pierdas de vista la analítica

Muchos marketplaces nos ofrecen, al menos, una breve vista general de las cifras y el tráfico de nuestros anuncios. Una buena plataforma ecommerce nos dará números similares y la integración con Google Analytics nos permitirá observar el comportamiento incluso más detalladamente.

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Lanzarse a vender en un ecommerce propio significa confiar en Google Analytics para controlar el tráfico

Por ejemplo, cuando la gente acaba de ver un producto X, ¿qué producto suele mirar a continuación? Información de este tipo nos beneficia a la hora de utilizar este conocimiento para fines de marketing. Podemos incluso llevar un registro de datos importantes, como datos demográficos y de dónde procede nuestro tráfico, algo que los marketplaces normalmente no nos pueden ofrecer.

Que tu cliente esté satisfecho

Si alguien nos comprara algo en eBay y no quedase contento, nos daría un feedback negativo y no compraría más. Sin embargo, si alguien no está satisfecho con su compra en nuestra tienda, no podrán darnos feedback (a no ser que tengamos un plugin de reseñas), pero pueden dejar nuestra reputación por los suelos.

Por otra parte, en un marketplace, el servicio al cliente suele ser bastante menos personal, mientras que en nuestra tienda online podemos crear, de principio a fin, un proceso de atención al cliente que aumenten la conversión y la fidelización. El cliente siempre debe estar en el primer plano de nuestra estrategia. Conseguir que el cliente quede contento es lo que mantendrá el negocio.

Más allá del marketplace: Lo que ofrece un ecommerce propio

Si esta es la primera tienda online que te has montado, te sorprenderán todas las cosas que necesitas tener en cuenta para que funcione. Aunque estos primeros pasos al principio dan un poco de miedo, podrás encontrar muchísimos recursos que te pueden ayudar a iniciarte.

Pasarelas de pago: Tú decides cómo pagan tus clientes

Ahora pasamos a ser responsables de que el pago se desarrolle sin problemas No estamos limitados por los métodos de pago integrados en el marketplace, sino que podemos cobrar esos pagos de muchas formas.

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Es importante saber cuáles son exactamente los métodos de pago que nuestros clientes prefieren, y necesitamos ser capaces de ofrecer varios de esos pagos, ya que no disponer de la forma de pago preferida de los clientes puede significar que abandonen la compra.

Tus beneficios son tuyos

Pensemos sólo por un segundo en cuánto pagaríamos por introducir nuestro artículo en el listado de un emarketplace. Es habitual que se pague una tasa simplemente por introducirlo en el marketplace y, luego, otra tasa de comisión una vez que se haya vendido el producto. Aunque cubramos costes, nuestra cartera lo nota rápidamente.

Sin embargo, teniendo nuestra tienda independiente, seremos nosotros mismos quienes obtengamos todos los beneficios. Sí, tendremos que pagar una comisión a nuestra pasarela de pago, pero el gasto será mucho menor que vendiendo en un marketplace.

Este dinero extra que no invertimos en comisiones del marketplace podemos reinvertirlo en promocionar nuestra marca y hacer crecer nuestro negocio.

Marketing: Date a conocer

Una vez que hemos empezado a vender de forma local, doméstica y mundial, es momento de introducirnos en el mundo de la publicidad. Coca-Cola, Ford o McDonalds no son tan conocidas por sus productos, sino porque se gastan el PIB de un país pequeño en publicitarse a todas horas.

Esto también sirve para las marcas más pequeñas: ¿por qué crees que todos conocemos The North Face, Spotify y Tesla? Quizás porque, además de haber vuelto a descubrir América, invierten muchísimo dinero en publicidad y en que su producto esté todo el rato delante de nuestras narices.

Nosotros tenemos que hacer lo mismo, pero empecemos a menor escala. Al vender online, hay decenas de canales en los que te puedas publicitar. Algunos de ellos son:

PPC: Publicidad Pay Per Click

Aunque dependerá del tipo de negocio que tengamos, Google AdWords y la publicidad de pago en redes sociales son una muy buena manera de darse a conocer.

¡Pero cuidado! No podemos depender completamente de estas plataformas. Nos cobrarán por click (Pay Per Click – PPC) y, a la larga, no son sostenibles como única fuente de tráfico.

SEO: Una estrategia a largo plazo

Los marketplaces posicionan muy bien, normalmente optimizando las etiquetas title y description, y aprovechando una autoridad de dominio bastante alta (generalmente).

En nuestra web independiente nos va a costar más posicionar, pero no podemos olvidar este punto. Es una estrategia que lleva tiempo, pero que, a largo plazo, se puede convertir en una de las fuentes de tráfico más importantes (y sin un coste recurrente, como el PPC).

Para ello, tendremos que optimizar nuestras fichas de producto, personalizando textos, imágenes y otros factores. En este artículo te explicamos cómo crear la ficha de producto perfecta para SEO.

Redes sociales

Si tu marca no está presente en las principales redes sociales, empieza a remediarlo. Estas plataformas son esenciales para casi cualquier aspecto de nuestra marca.

Nuestra misión ahora es utilizar esas vías para mostrar, en primer lugar, el lado humano de nuestra marca y, en segundo lugar, atraer a la gente a nuestra tienda online. Nadie seguirá nuestras redes sociales si las tratamos como un canal de anuncios.

Estas cuentas deben tener valores añadidos que complementen nuestra marca, como publicaciones en blogs, regalos, etc. y que ofrezcan información sobre la gente que las lleva, algo como vídeos de tomas falsas o imágenes “tras bastidores”. Esto debería ir englobado en nuestra estrategia de marketing de contenidos.

Redes sociales y tienda online van de la mano y forman parte de diferentes etapas de nuestro embudo de ventas.

Velocidad de tu web: a más, mejor

Disponemos de 3 segundos como máximo para que se cargue toda la página web. Si no lo conseguimos, la gente se irá.

Además, también necesitamos asegurarnos de que nuestro servidor no se saturará cuando tengamos mucho tráfico, ya que la gente no podrá comprar de nuestra web si no funciona. Hay que tener esto especialmente en cuenta en los usuarios de móviles, ya que la búsqueda a través de este dispositivo ya ha eclipsado la búsqueda en ordenador, y se está convirtiendo en una necesidad que los sitios web sean lo más claros y rápidos posibles en formato móvil, ya que sino Google nos penalizará.

No pierdas a tus primeros clientes

Una vez que alguien ha comprado nuestro producto a través de un marketplace, ya tenemos almacenada su dirección de correo electrónico. Nuestro trabajo ahora es conseguir que vuelvan a comprarnos, pero desde nuestra página web para evitar pagar comisiones al marketplace.

La idea es preparar un mensaje que enviaremos por correo electrónico a todos esos clientes, explicándoles que tenemos una nueva web. El mensaje tendrá más efecto si ofrecemos además algún código de descuento para comprar en nuestra nueva web. ¡Enhorabuena! Acabas de descubrir el marketing a través del correo electrónico.

Supera fronteras

Ningún marketplace es realmente internacional. Probablemente te hayan vendido la idea de que utilizar el marketplace X significa expandir tus ventas por todo el mundo, pero no. Por ejemplo, eBay no vende en las Bermudas o DaWanda no vende en Albania.

Los marketplace son tan internacionales como los son los compradores que los utilizan. Si un marketplace no está bien anunciado en una región, la gente de dicha región no puede comprar nuestro producto. Sin embargo, con nuestra propia página web, somos nosotros mismos los encargados de seleccionar en qué parte del mundo queremos que se conozca nuestra marca.

Un reto internacional… y cultural

Al tener nuestra propia tienda online, podemos vender en todo el mundo con la única restricción de nuestra propia infraestructura. Porque hay muchos factores a tener en cuenta.

PayPal es probablemente la forma más común de pago, pero hay países que no lo aceptan como Irán, el Líbano, Iraq y Paquistán, a los que debes ofrecer una forma de pago alternativa.

Los países africanos empiezan ahora a comprar en línea, aunque los envíos a este continente son muy caros y lentos.

Si tu estás produciendo en Canadá, ¿crees que podrás vender a una buena relación calidad-precio a un cliente de Ciudad del Cabo?

Estos son solo tres ejemplos de dudas que te pueden surgir.

Otra cosa que debemos tener en cuenta cuando queremos vender en todo el mundo es la cultura del comprador. Los escandinavos, por ejemplo, esperan que el producto les llegue a casa como máximo tres días después de haberlo comprado, mientras que los australianos no tienen ningún problema en esperar. A los polacos, por su parte, les atrae que la empresa tenga una buena política de devoluciones, ya que les encanta comprar cosas y devolverlas si no les terminan de convencer.

Puede que el idioma sea también un problema, por lo que sería conveniente ofrecer una versión de la web traducida en caso de que la marca llegase a algún país de habla no inglesa.

Con todos los recursos y beneficios que da tener una web propia, no hay razón alguna para permanecer en los marketplaces si el producto se vende bien. O mejor dicho: no hay razón para permanecer únicamente en un marketplace.

La clave para tener éxito en el ecommerce hoy en día es estar presente en muchos canales diferentes. Si los marketplaces te están dando buen resultado, ¡no te vayas! Pero compleméntalos con un ecommerce propio para no estar atado a las reglas del Amazon de turno.