Hoy hemos hablado con una persona que está intentando cambiar lo que conocemos como última milla. David Bernabéu creó en 2015 Citibox, una compañía con la que quiere solucionar las entregas fallidas en ecommerce (y que, a día de hoy, va bien encaminada para conseguirlo).

Bernabéu se licenció en Farmacia, pero le dio una vuelta de tuerca a sus estudios con un MBA y un programa de Dirección de Proyectos Inmobiliarios. Ahora está metido de lleno en el proptech, es decir, la digitalización del sector inmobiliario.

Durante los últimos años, están proliferando cada vez más los servicios de “buzones” para entregas ecommerce. ¿En qué os diferenciáis vosotros? Tanto desde el punto de vista del usuario como para el ecommerce que realiza la venta.

Existen varios factores que nos diferencian de otros sistemas de recepción de paquetería y nos convierten en una solución global.

Nuestro sistema es universal, esto quiere decir que todas empresas de mensajería pueden integrarse con nuestra tecnología y realizar entregas en nuestros buzones inteligentes.

Otra diferencia a destacar es que los buzones Citibox siempre están ubicados en edificios de viviendas u oficinas para evitar que los usuarios tengan que desplazarse para recoger sus paquetes. Si compramos a través de Internet porque queremos comodidad, no tiene sentido tener que ir a un lugar público a recibir nuestra compra, y nosotros ofrecemos la posibilidad de recibir las compras online sin salir de casa o sin tener que interrumpir tu jornada laboral.

Además, nuestros buzones no necesitan estar conectados a la corriente eléctrica ni a Internet, por lo que no suponen un coste energético para los edificios en los que están instalados.

Y su coste de fabricación es muy reducido en comparación con el de la competencia, que es hasta tres veces mayor. Cualquier fabricante de buzones puede producir nuestro modelo de buzones y esto hace que sea más escalable aún.

Y por último, pero no por ello menos importante, es que a diferencia de otros sistemas, el uso de Citibox es completamente gratuito para los usuarios.

¿Cuáles son los principales retos logísticos a los que se enfrentan los ecommerces?

Sin lugar a dudas, uno de los mayores problemas del ecommerce son las entregas fallidas. A día de hoy el 30% de las compras online no se entregan a la primera y esto se debe, en el 90% de los casos, a la ausencia del destinatario en el domicilio.

El éxito de un ecommerce está en ofrecer una experiencia de compra 100% satisfactoria para el cliente, y no podemos olvidar que la recepción del paquete es el último paso dentro de esa experiencia de compra. Si la recepción de las compras online se convierte en una odisea, es una fracaso total para el ecommerce y esto se traduce en un posible cliente perdido. Nosotros cerramos el ciclo asegurando la entrega a la primera y ofreciendo seguridad y comodidad al cliente a la hora de recibir el paquete.

Sin lugar a dudas, las entregas 24/7 son el futuro de la logística y nosotros ya estamos trabajando en el desarrollo de soluciones que lo hagan posible.

¿Cómo crees que va a cambiar la logística última milla durante los próximos 5 años?

Creo que se eliminará la parte manual de entrega. Con nuestro ritmo de vida actual no tiene sentido obligar al comprador online y al courier a estar en el mismo lugar y al mismo tiempo para realizar una entrega. Ya el correo americano hace más de 100 años apostaba por la instalación de buzones en las casas para poder entregar la correspondencia sin que estuviese su destinatario. 100 años después y con un ecommerce desbocado hay que aportar digitalización y automatización. Dejaremos de ver la imagen de un mensajero entregando un paquete y firmando en un albarán. Poco a poco se automatizará las redes, primero las grandes cargas entre hubs logísticos, después la última milla, pero con el objetivo de dar la máxima conveniencia al destinatario. Cuando eso sucede se multiplica la recurrencia de la compra.

Nuestra experiencia nos dice que cuando instalamos un buzón Citibox la media de paquetes recibido por usuario es de 2, y 18 meses más tarde tenemos una recurrencia de 5,8 paquetes por usuario, ¡casi se triplica! ¿Por qué? Porque aportas conveniencia. Lo que hay que atender es que además esa conveniencia sea rentable para el courier, y eso es lo que precisamente estamos haciendo. No sé si la última milla será resuelta por drones, vehículos autónomos, repartidores con robots auxiliares o lo que sea, lo que está claro es que la última yarda (ya no milla) será una mezcla de lo anterior con infraestructura en las casas para hacer eficiente, rentable y conveniente el proceso, y nosotros nos ocupamos de esa parte.

¿Qué novedades estáis preparando desde Citibox? ¿Habéis detectado alguna nueva oportunidad a la que vayáis a dar respuesta?

Actualmente tenemos nuestro foco en un gran proyecto de expansión que supondrá un antes y un después para la compañía. Llevamos un año anunciando que el buzón ha muerto, y en los próximos meses vamos a demostrar que ha llegado la hora de cambiar el paradigma y vivir en la nueva era de buzones inteligentes. Sabemos que nuestro producto funciona y soluciona un problema global que crece al mismo ritmo que el ecommerce. Por eso nuestro objetivo es ofrecer una solución a millones de personas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Además, los repartos nocturnos están comenzando a ser una realidad. Es una forma de reducir las emisiones de gases nocivos para la atmósfera al evitar aglomeraciones de tráfico. Esto solo es posible con sistemas que permitan la entrega de paquetería sin tener que contar con la presencia del receptor y eso es precisamente lo que ofrecemos desde Citibox.

Estáis en pleno proceso de internacionalización. ¿Qué retos os estáis encontrando? ¿Qué mercados os parecen más interesante a corto y medio plazo?

El primer gran salto lo vamos a dar dentro de nuestras fronteras multiplicando de forma vertiginosa nuestra cuota de mercado en las principales ciudades del país. Y por supuesto, nuestro siguiente salto natural será a las principales capitales europeas como Berlín, Londres y París en las que el reparto de paquetes diarios se cuenta por millones.