La personalización de las relaciones con los clientes se ha convertido en una práctica común en las estrategias de marketing corporativo. Contenidos, publicidad, newsletters… La personalización tiene como objetivo optimizar la experiencia del cliente y ayudar a forjar un vínculo especial con la marca. La explosión del comercio electrónico ha empujado así a los profesionales del marketing a buscar soluciones que permitan adaptar cada mensaje a las necesidades y preferencias de un individuo determinado.

Pero, ¿cuáles son los beneficios y limitaciones reales? ¿Cómo han evolucionado las soluciones desde que aparecieron por primera vez? ¿Y quién puede acceder ahora a estas herramientas?

La personalización: Beneficios y limitaciones

Las ventajas de la personalización son muchas: aumento de las ventas, calidad de la experiencia del cliente, mejora de los índices de fidelización y los compromisos, ahorro de tiempo…

Con un enfoque personalizado, las marcas pueden diferenciarse y captar más rápido la atención del cliente. Con ello, la personalización siempre redunda en una reducción de los costes de adquisición y una mejora de la rentabilidad.

Con las herramientas adecuadas, cada vez más marcas tienen la capacidad de aumentar la eficacia de sus acciones de marketing digital. Las herramientas existentes permiten recoger datos de tus potenciales clientes (de forma anónima, por supuesto) para reforzar el conocimiento de sus preferencias.

Pero no es todo tan sencillo. Las grandes marcas han puesto a prueba los límites de la personalización y de su implementación.

  • Por parte del cliente, una mala personalización puede tener un efecto catastrófico en su lealtad. Ten cuidado de no encerrarlo en contenidos recurrentes y asegúrate de que se respeta la confidencialidad de sus datos.
  • Además del riesgo de dañar su imagen, la empresa también puede sufrir una implementación pesada y costosa, así como una gestión de proyectos complicada.

De hecho, muchas de las herramientas actuales funcionan sobre una base de escenarios complicados y requieren mucho tiempo y recursos humanos para su gestión. Pero todo esto está cambiando poco a poco.

La evolución de las herramientas de personalización

En los últimos años, algunas herramientas – a través de una interfaz muy intuitiva- dan la posibilidad a cualquier usuario de personalizar su sitio en unos pocos clics. Simplemente combinando nuevas IAs con el creciente poder de las tecnologías de recolección de datos.

¿Algunos ejemplos?

  • Análisis Predictivo: que puede anticipar las necesidades de los consumidores
  • Aprendizaje Automático: con el que un bot se “aprenderá” todo el contenido de tu sitio
  • Marketing Automation: que muestra el contenido correcto a la persona correcta.
  • Sin olvidar aspectos como la contextualización, que permite no sólo tener en cuenta las necesidades del usuario, sino también el contexto en el que se encuentra (clima, geolocalización…).

¿Todos tenemos acceso a la personalización?

Al principio, y como siempre ocurre con las nuevas tecnologías, las soluciones para personalizar páginas web eran muy caras y reservadas para empresas con un presupuesto importante. Al estar el mercado repartido únicamente entre varios grandes players, los precios podrían superar fácilmente varias decenas de miles de euros.

Pero, como siempre ocurre, estas soluciones evolucionaron y se adaptaron a empresas más pequeñas y a presupuestos más reducidos. Con precios a partir de unos pocos euros al mes, estos nuevos proveedores tienen la intención de democratizar esta tendencia y hacerla accesible a todos.

Una conclusión

Los avances tecnológicos permiten ahora a las empresas gestionar sus proyecto de personalización de forma más rápida, accediendo a herramientas más sencillas y avanzadas… Y gracias a esta evolución, hay nuevos proveedores que están desarrollando plataformas avanzadas, pero de bajo coste y mucha potencia.

La personalización de una web o una campaña es una tendencia clara, y ahora ya depende de ti entender a tus clientes y enseñarles lo que quieren ver. Aun así, deberás conocer las buenas prácticas recomendadas y los límites de este tipo de estrategia. Es importante que el cliente vea lo que quiere ver, pero sin sentirse “violentado” y pensar que no estás respetando su privacidad.